1.
Los
magníficos manuscritos de la época (i.e., la época carolingia) son
obras de lujo. El tiempo que se emplea con escribirlos con una
hermosa escritura – la
caligrafía es signo de una época inculta en la que la demanda de
libros es muy pobre-,
en adornarlos espléndidamente para el palacio o para algunos grandes
personajes laicos o eclesiásticos, indica que la velocidad de
circulación de los libros es ínfima. →
introduce el tema comentar explicando que son los manuscritos de la
época carolingia.
2.
Más
aún, esos
libros no están hechos para ser leídos,
van a engrosar los tesoros de las iglesias o de los ricos
particulares. Son
un bien económico antes que espiritual.
Algunos de sus autores, al copiar las frases de los antiguos o de los
padres de la Iglesia, afirman ciertamente la superioridad del valor
del contenido espiritual de dichos libros. Pero se cree en ellos bajo
palabra. Y esto no hace sino acrecentar su precio material.
Carlomagno vende una parte de sus hermosos manuscritos para repartir
limosnas. Los libros son considerados exactamente como las vajillas
preciosas.
Los
monjes
que los escriben laboriosamente en los scriptoria
de los monasterios solo se interesan muy secundariamente en el
contenido de los libros; para
ellos lo esencial es la aplicación, el esmero, el tiempo empleado,
las fatigas sufridas para escribirlos.
Ese trabajo es obra de penitencia que les valdrá el cielo. Por lo
demás, de conformidad con aquel gusto por la evaluación tarifada de
los méritos y de las penas que la Iglesia de la Alta Edad Media
recogió de las legislaciones bárbaras, esos monjes miden por el
número de páginas, de renglones, de letras los años de purgatorio
remitidos o, inversamente, se lamentan de la falta de atención que
al hacerles saltar alguna letra les prolonga su estancia en el
purgatorio. Legarán a sus sucesores el nombre de ese diablejo
especializado en hacerlos rabiar, el demonio Titivillus de los
copistas, al que Anatole France volverá a encontrar.
La
ciencia, para aquellos cristianos en cuyo interior está todavía
adormecido el bárbaro, es un tesoro. Hay que guardarlo
cuidadosamente. Se trata de una cultura cerrada junto a una economía
cerrada. El renacimiento carolingio, en lugar de sembrar, atesora.
¿Puede haber un renacimiento avaro?
Jacques
Le Goff, Los
intelectuales en la Edad Media.
Ryder manda 3:16
COMENTARIO
DE TEXTO.
-
Señale la estructura, el tema y resuma el texto.
-
Determine, razonadamente, a qué tipología textual pertenece.
-
Comentario crítico: Desde su punto de vista, ¿qué futuro le espera al libro en la “época de la información”? Justifique su respuesta (200 palabras).



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