Hexágono.



jueves, 31 de marzo de 2016

1. Los magníficos manuscritos de la época (i.e., la época carolingia) son obras de lujo. El tiempo que se emplea con escribirlos con una hermosa escritura – la caligrafía es signo de una época inculta en la que la demanda de libros es muy pobre-, en adornarlos espléndidamente para el palacio o para algunos grandes personajes laicos o eclesiásticos, indica que la velocidad de circulación de los libros es ínfima. → introduce el tema comentar explicando que son los manuscritos de la época carolingia.
2. Más aún, esos libros no están hechos para ser leídos, van a engrosar los tesoros de las iglesias o de los ricos particulares. Son un bien económico antes que espiritual. Algunos de sus autores, al copiar las frases de los antiguos o de los padres de la Iglesia, afirman ciertamente la superioridad del valor del contenido espiritual de dichos libros. Pero se cree en ellos bajo palabra. Y esto no hace sino acrecentar su precio material. Carlomagno vende una parte de sus hermosos manuscritos para repartir limosnas. Los libros son considerados exactamente como las vajillas preciosas.
Los monjes que los escriben laboriosamente en los scriptoria de los monasterios solo se interesan muy secundariamente en el contenido de los libros; para ellos lo esencial es la aplicación, el esmero, el tiempo empleado, las fatigas sufridas para escribirlos. Ese trabajo es obra de penitencia que les valdrá el cielo. Por lo demás, de conformidad con aquel gusto por la evaluación tarifada de los méritos y de las penas que la Iglesia de la Alta Edad Media recogió de las legislaciones bárbaras, esos monjes miden por el número de páginas, de renglones, de letras los años de purgatorio remitidos o, inversamente, se lamentan de la falta de atención que al hacerles saltar alguna letra les prolonga su estancia en el purgatorio. Legarán a sus sucesores el nombre de ese diablejo especializado en hacerlos rabiar, el demonio Titivillus de los copistas, al que Anatole France volverá a encontrar.
La ciencia, para aquellos cristianos en cuyo interior está todavía adormecido el bárbaro, es un tesoro. Hay que guardarlo cuidadosamente. Se trata de una cultura cerrada junto a una economía cerrada. El renacimiento carolingio, en lugar de sembrar, atesora. ¿Puede haber un renacimiento avaro?
Jacques Le Goff, Los intelectuales en la Edad Media.
Ryder manda 3:16

COMENTARIO DE TEXTO.



  1. Señale la estructura, el tema y resuma el texto.
  2. Determine, razonadamente, a qué tipología textual pertenece.
  3. Comentario crítico: Desde su punto de vista, ¿qué futuro le espera al libro en la “época de la información”? Justifique su respuesta (200 palabras).

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